Casarse frente al mar es precioso, y para el pelo es también la situación más exigente de todas. Por eso un peinado para una boda de playa se piensa de otra manera desde el principio.
Cómo afectan al pelo el agua salada, el viento y la humedad
En una playa el pelo recibe a la vez agua salada, humedad, calor, sudor y viento. El aire del mar lleva microgotas de agua salina que caen sobre el pelo constantemente, aunque nadie las note, y la humedad lo ablanda: unas ondas pierden la forma y un recogido se afloja. El viento, además, tira del peinado en una misma dirección durante toda la ceremonia.
La preparación del cabello para una boda en la playa
Por eso el pelo se prepara igual que la piel, pensando en esas condiciones desde la base. Trabajo con productos secos y texturizantes, que dan agarre sin pesar, y anclo el peinado en los puntos de los que va a tirar el viento, también donde va sujeto el velo. Lo que lo sostiene no es la cantidad de laca, sino cómo se reparte el peso y dónde se colocan las horquillas.
Por qué ningún peinado permanece completamente inmóvil
Aun así, ningún peinado se queda completamente quieto en una playa, y es mejor contar con ello desde el principio. Un pelo bien preparado aguanta mucho más, pero no es infalible, igual que no lo es un maquillaje waterproof. Con el viento y la humedad, el pelo se va a mover con cierta libertad, y eso no significa que el peinado haya fallado.
Cómo evoluciona un buen recogido a lo largo de la boda
Lo que sí consigue un peinado bien hecho es seguir siendo bonito durante todo el día, aunque vaya cambiando. Por la mañana sale con la forma decidida en la prueba; a media tarde está algo más suelto, con algún mechón que el viento ha movido; por la noche conserva esa forma, más suave, porque ha evolucionado de manera orgánica con la boda.