Hay novias que llevan un segundo vestido para la fiesta, y con él llega la pregunta de si también hay que cambiar el peinado y el maquillaje.
Por qué en una boda pequeña no suele compensar cambiar de look
En una boda estándar o pequeña no suele merecer la pena. La celebración es más corta, el ambiente apenas cambia de la ceremonia a la fiesta, y el look de la mañana te acompaña bien hasta el final.
Las bodas de gran formato, en las que el cambio sí merece la pena
En una boda de gran formato o de celebridades, en cambio, resulta muy interesante. Son bodas más largas, con distintos ambientes y con un equipo de fotografía y vídeo bastante más completo. El paso de la ceremonia y el cóctel a la gran fiesta es un cambio de contexto enorme, y la luz de la noche pide otra definición que la de la mañana.
Un segundo peinado y un segundo maquillaje para acompañar al segundo vestido de novia
Cuando hay dos vestidos, tiene sentido que el peinado y el maquillaje cambien con ellos, pensados para el segundo vestido y para la fiesta. El segundo look también se hace en la prueba, igual que el primero.
La gran entrada con el segundo vestido de novia, uno de los momentos más especiales del reportaje
Lo que se consigue es una entrada. Vuelves con otro vestido, otro peinado y otro maquillaje, y ese momento es de los que más impresionan a los invitados. Aviso al fotógrafo de a qué hora estarás lista, para que esté allí cuando entres, y esas fotos suelen estar entre las más bonitas del reportaje.